Llevo muchísimo tiempo queriendo escribir esto, pero no es sencillo desnudar el alma. De todas formas, me parece necesario hacerlo, me siendo en deuda con aquellos blogs que yo leí en su momento y me ayudaron, aunque sea un poco.
El 7 de diciembre tuve un aborto poco frecuente. A los 4 meses de embarazo, empecé a tener contracciones y rompí aguas. Mara se llamaba nuestra niña (ya sabíamos que era niña), y la vida quiso que la perdiese la misma semana que empecé a sentirla dentro de mi. Era una niña perfectamente sana, que no pudo sobrevivir, aunque luchó hasta el último minuto. Esta foto me la sacó Javi justo la semana antes.
Esta experiencia ha tenido consecuencias positivas y negativas, creo que no a partes iguales. Sin duda ha habido mucho más positivo que negativo, a pesar de lo duro de la situación. Pero sobre todo, me ha hecho ver el aborto y la mujer abortada desde otro punto de vista completamente distinto.
He podido comprobar que existen varias frases hechas que casi todas las que hemos pasado por esto escuchamos incansablemente, y nos duelen, aunque no digamos nada. No son frases con mala intención, son frases comunes que se dicen desde el desconocimiento. Me gustaría enumerarlas, porque la única manera de hacer que las cosas cambien es hablando de ellas.
- De cuánto estabas?
- De 4 meses.
- Ah, bueno.
No perdona. El dolor no es una regla de 3 que se pueda medir. Tu "Ah, bueno", me hace sentir que mi dolor no debería ser tan grande como el que está siendo. No lo banalices, por favor.
No te preocupes, eres joven, ya tendrás más.
A nadie se le ocurre decirle a una viuda: no te preocupes, eres joven, ya encontrarás otro marido. Otro hijo o hija no va a sustituir el que acabo de perder. Es una pérdida que la llevaré el resto de mi vida, independientemente de lo que pase en el futuro.
Tengo una amiga que tuvo dos (tres, cuatro,... he oído de todo) abortos, y luego tuvo un niño monísimo.
El dolor que estoy sintiendo es tan grande, que pensar que esto mismo se pueda repetir una sola vez más es insoportable. Por favor, por mucho que tus amigas, hermanas, primas, luego tuvieran un equipo de fútbol monísimo, no me lo cuentes. No me hace bien, y además, me importa un pimiento.
Lo importante es que te relajes, en cuanto no pienses en ello, verás cómo te vuelves a quedar.
Tomo ácido fólico todos los días. Mi cuerpo está como una bomba llena de hormonas por las consecuencias del parto. Me preguntan el día de próxima regla la matrona, la ginecóloga, la osteopata, ... Y además todos los de mi alrededor están teniendo niños y se están quedando embarazados, como si fuera una pastilla que todos tienen y alguien se ha olvidado dármela a mi. Bien, ahora dime en qué momento del mes me olvido del tema. Me hago mulata también?
Perdonad el sarcasmo en algunos puntos, pero obviamente, son cosas que en algún momento que otro me han tocado la fibra.
Qué difícil es darle al botón de "publicar". Pero va por las horas y horas de conversación que he tenido alrededor de este tema con amigas y conocidas varias que opinan como yo, y en el momento no pudieron decir nada.